Paraliza la mente, sonroja la piel.
La poca luz de la tarde entrando por la ventana.
Su silueta sobre ella y un aroma familiar en la cama.
Risas, suspiros, frio y calor.
Y las sabanas que se encarnan, no dejandola partir.
Es mucho menos que amor, pero mas que fantasia.
Tan real como un beso verdadero,
tan verdad como un amargo desencuentro.
Sus piernas se enredan, se atan entre sí.
Él desea no atarse, ella desea soltarse.
Y juegan a reirse, y juegan a no amar;
juegan a ser adultos, es que ya no quieren llorar mas.
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