No recuerdo la primera vez
que vi un avión,
pero si la primera que lo vi caer.
No me acuerdo del primer beso de mi papá,
pero me acuerdo
del primer beso sin amor que di.
No me acuerdo
de la primera vez que vi llover,
pero me acuerdo
de la primer tormenta que me dio miedo.
No se exactamente
cuando te soñé por primera vez,
pero sí cuando te extrañe.
Aunque me esfuerce
no recuerdo mi ultima “gran cena”,
pero me acuerdo perfectamente
de mi ultima dieta.
No se porque necesite por primera vez de amigos,
pero se bien
cuando deje de necesitar de algunos.
No recuerdo lo que sentí
cuando vi el mar por primera vez,
pero si se bien
lo que sufrí por no volver.
Quisiera acordarme
del primer regalo de mis tíos,
pero ni siquiera me acuerdo del último.
Quisiera recordar
la primer caricia de mi abuela,
pero se que nunca hubo una.
Necesitaría volver a encontrar en mí
la razón pasada del sentimiento presente,
y como se que es imposible,
y como se que no llegaría nunca
a esa sensación única e irrepetible
de muchos momentos esenciales,
me obliga a conformarme
con pensarlo como innato,
dejando de lado
la simpleza de lo simple
y lo inolvidable de lo inolvidable..
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