domingo, 23 de octubre de 2011

Hoy

La tristeza que tiene razones para entristecer
solo te da aliento cuando cerras los ojos
y pensas en lo que queres.
Mientras tanto,
convivís con ella que te pesa, te aplasta y  te corrompe.
Y lo peor es saber que no hay solución a la razón,
o que si la hay, no depende de vos.
Aunque las tristezas me duren poco,
y aunque cueste que algo sea suficiente para sacarme una lagrima,
hoy estoy  es uno de esos momentos raros
en los cuales lo único que me haría sentir mejor
es un abrazo, ese abrazo.
El que  te tranquiliza,
el que regula el peso del pasado,
el que te promete algo que crees,
el que te saca la mejor sonrisa.

Pero la tristeza se multiplica
cuando la falta de lo que te haría sentir mejor
es la razón sin solución.

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