Retazos de amor en la cama, demasiada distancia en la mesa.
Así comenzó un cuento
que acabara de la forma que todos esperamos.
Sin amor inmortal, sin perdices ni felicidad.
Es un cuento que aspira a ser largo;
le hará reír, le hará gozar,
le hará recordar viejos tiempos
y quizás, al final, a todos nos hará llorar.
Hay tantos detalles que van surgiendo, seguramente
muchos se sentirán identificados,
pero ésta es una historia única,
única para los ojos de quien la escribe.
Se contara cada mirada esquivada,
se contara cada caricia obligada
(y si hay sinceras también).
Todos sentirán en su piel lo que el escritor describirá con cada palabra.
Pero usted lector
Por más que sea feliz mientras lea tan intensa historia,
recuerde no esperar un final feliz de película goma,
no olvide que los personajes son personas,
seres humanos,
y a veces estos particulares seres son difíciles de entender;
y para adelantar el final le aviso
que la distancia en la mesa nunca se va a perder
porque el amor de cada uno
se quedo cenando en la mesa de otro cuento viejo.
Y para entender porque posiblemente llore al terminar el cuento,
tendrá que leer los dos paralelos fascículos anteriores,
quizás ahí
encuentre la respuesta de porque tanta pasión,
porque tanto suspiro
y porque tanta distancia fuera de la cama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario