viernes, 2 de diciembre de 2011

Détresse

La angustia sin derecho es de lo mas bobo que hay. Está ahí pero da vergüenza. Se la puede escuchar rasguñar la piel pero escondemos la herida. Humedece los ojos pero bajamos la mirada.
Y tratamos de pensar en otra cosa, distraer el tiempo, cansar el cuerpo o simplemente abrir angustias con derecho.
Esas si que valen, esas son de las que te justifican para gritar, ofenderte, señalar, y hasta puede que la violencia sea bien vista cuando la angustia es digna a la tristeza que la llama. Pero de esas es fácil hablar, siempre con culpables y mal interpretaciones casuales o causales. 
En cambio, la primera de la que hablé es una que no tiene razón, por lo tanto no puede reclamar, y en la mayoría de los casos no conviene expresar. Es una que queda ahogada en el vació de las palabras, tratando de colgarse en vano de algún hecho que la reconozca verdadera.
Y el porqué de su sinrazón es  una pregunta difícil de hacer, que posiblemente tenga como respuesta algo que no queremos saber o asumir. Es que todos sabemos que todo tiene una raíz, pero en estos casos son raíces personales, no compartidas, posiblemente mal vistas o simplemente nos molesta que estén.
Lo que mas angustia de la angustia sin derecho, es que no regala abrazos ni pañuelos ni consuelos.

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