Tres platos en la mesa.
Ocho para el mate.
Un cuarto vacío.
Toda una casa sin aire.
Alguien soñó un sueño
que se rompió por otro deseo.
Y cual vale más?
se pregunta ese concinte
que siempre esta listo para señalar.
Qué tristeza será mas profunda?
Quién tiene pensado llorar más?
El egoísmo se descontrola
cuando saca a bailar al deseo.
La culpa como consecuencia,
solo dificulta la satisfacción.
Alguien soñó con una mesa eternamente para cuatro.
Otros soñaron con 9 sobrinos para cuidar.
Pero siempre
hay alguien que con su mirada fija y decidida
destruye todo lo construido a su alrededor.
No es culpable, pero tampoco inocente,
seguramente tenga una razón.
Y aunque nadie lo sepa,
en su pecho siente la presión de la duda
que nunca se imagino llegar a provocar.
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