miércoles, 16 de noviembre de 2011

Abuela, me llamo Ailen



Ahora que no entiende nada
encuentro mas picara su mirada.
Ahora que no la dejan cocinar,
y seguramente no recuerde como hacerlo,
comienzo a extrañar los olores y sabores de su casa.

Ahora que no sabe quien soy
siento sincero su abrazo.

Hay cientos de historias que murieron en ella,
así como subjetivas razones que nunca le pregunté
y que ahora, aunque quiera,
no me podría responder.
Me mira con amor y confundida,
no entiende como a pesar de los años
su prima Cuqui está tan joven.
Y quizás por esa mirada tierna y equivocada
yo tampoco la reconozco a ella.
Me entristece sentir
 que disfruto compartiendo momentos 
bajo el personaje de Cuqui y no
 con los roles innatos que nos tocaron por azar.
A veces siento
que nos estamos conociendo por segunda vez,
es como si la perdida de memoria
fuese contagiosa.

Para sentirme mejor
pienso que ahora es ella misma
que antes, durante toda su vida,
se puso una mascara o coraza, 
no estoy segura cual de las dos,
y que ahora está en el estado mas puro, mas real,
sin filtros ni condiciones.
Me desvela saber 
que ahora que perdí la memoria
ella cuente con poco tiempo
y yo quiera marcharme.
Ahora y justo ahora,
 que ella no esta segura de quien soy,
y yo al fin siento que es una persona nueva
su cocina ya no es su cocina,
sus brazos ya no tienen fuerza para abrazar,
y su historia, mi historia
ya no tiene principio
ni anécdotas para recordar.


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